Como llegar no es sólo cuestión de posibilidades fácticas sino de permiso. Ciertamente al grupo de islas se llega sólo por vía marítima. Un día a la semana parte un barco del puerto de Colonia de Sant Jordi que efectuará una excursión guiada y volverá durante el mismo día. La otra posibilidad, si no se dispone de embarcación propia es arrendar un barco de pescadores en Sant Jordi y realizar la visita que desee por el grupo de islas.
Ahora bien, en caso de tomar la decisión de llegar a ella por cuenta propia y no con excursión guiada, se aconseja acudir a las oficinas de ICONA (Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza), situado en Palma de Mallorca, (Plaza España 8), y solicitar información y permiso para dicha excursión. Algunas aéreas de la isla están estrictamente prohibidas, así como pescar o desembarcar con animales domésticos. Otras actividades como buceo, navegar dentro de los limites del Parque Natural o anclar en sus aguas se admitirán previo permiso, que sin grandes trámites podrá obtener. En Julio y Agosto sólo se le permitirá anclar una noche. En Junio y Septiembre 2 noches y el resto del año como máximo una semana. El cupo máximo de embarcaciones a las que se concede dicho permiso es de 50 por día. sólo se permite desembarcar en el puerto de Cabrera, donde se deberá mostrar el permiso obtenido. Llevarse algunas provisiones a tan intacto paraíso tampoco sería mala idea, ya que la oferta gastronómica de la isla se reduce a la de una cantina.
Que hay que ver, y que nos dejan ver coincide en cierto modo. Pues quizás lo más atractivo de la isla es su propia costa . Con suerte, en un día tranquilo, se puede entablar conocimiento con algunos de los moradores de la isla, como delfines y gaviotas. Visto tal espectáculo uno se alegrará incluso en saber de tales restricciones; pues seguramente no disfrutaríamos de tal espectáculo si Cabrera fuera un concurrido enclave turístico. Otra visita que no se debe uno perder es la de Cova Blava, una bellísima cueva cerca del puerto, junto a Cala Gandulf, a la que sólo se puede acceder por el mar. El juego de luces y reflejos del agua de su interior ofrecen un bellísimo espectáculo.
Y si el interés va más allá de la belleza de sus paisajes, sería recomendable visitar el Castillo del s. XIV., que se encuentra en las cercanías del puerto, en la parte occidental de la isla, y sirvió de escondite para los piratas en sus ataques a Mallorca. |