
A 8 km. de Sevilla está Santiponce, donde se encuentran las Ruinas Romanas de Itálica
, ciudad residencial en la época romana. Fue fundada por Publio Cornelio Escipión en el año 206 a.de C., y en ella nacieron los emperadores Trajano y Adriano. Conserva un colosal anfiteatro y un teatro. Sus numerosos restos como mosaicos, estatuas, etc, se exhiben en el museo de Itálica, en el Museo Arqueológico de Sevilla y en el Palacio de la Condesa de Lebrija.
Asimismo encontramos el Monasterio de San Isidoro del Campo, un conjunto monumental de más de 30 Km², fundado a principios del S.XIV. Esta formado por un templo con dos naves góticas, dos bellos claustros de estilo mudéjar y uno gótico con valiosos frescos del siglo XV. Del patrimonio artístico que atesora, sobresale el retablo de Martínez Montañés y las pinturas murales que conforman posiblemente uno de los conjuntos más notables de toda España.
Otra visita de interés es el Museo Pickman situado en la fábrica de loza y cerámica de la Cartuja en Santiponce. Ofrecen (gratuitamente previa reserva telefonica al 955 99 82 92) visitas guiadas por la fábrica, viendo el proceso de fabricación y el Museo de piezas históricas.
A 86 km. de Sevilla se encuentra Osuna, de origen ibérico y sede del ducado del mismo nombre. El panteón de los duques es de gran interés artístico. Goza de una peculiar y bella arquitectura urbana.
A 33 Km. de Sevilla está situada Carmona, rodeada de una muralla defensiva de origen cartaginés y posteriormente romano. De su época romana se pueden apreciar la necrópolis, el Alcázar y las puertas de la muralla, con las modificaciones que posteriormente introdujeron los árabes. Posee la ciudad a su vez una buena colección de iglesias mudéjares con importantes tesoros artísticos.
A 86 Km. de Sevilla, limitando con la provincia de Córdoba, está Ecija, que, en el pasado tuvo uno de los más sólidos recintos amurallados. Restos de estas murallas quedan la Puerta del puente y Puerta Cerrada. Con sus 40.000 habitantes tiene numerosas casas-palacios, entre los que destacan la de los Marqueses de Peñaflor y los Condes de Valverde. Ha sido siempre ciudad noble con un gran culto al caballo.
Se la ha llamado Astigi por los árabes, que dejaron sus baños moros, un sofisticado sistema de pozos comunicados y su sabia irrigación.
Ahora se la llama popularmente la sartén de Andalucía, por sus calurosos veranos, al estar situada en un valle. Esta situación deja también comprender, al aproximarse por carretera, el porqué se la llamó la ciudad de las torres, que la salpican y dejan testimonio de su rico pasado histórico.
De interés artístico son a su vez el Convento de las Teresas, la Iglesia de Santiago, de estilo gótico-mudéjar, el Museo Arqueológico Parroquial de Santa María y las 11 torres de Alberrana Merino y Pescadera.